El israelí que investiga los motores de la innovación gana el premio más prestigioso del mundo y confronta a la sociedad israelí
El profesor Joel Mokyr, un destacado historiador económico israelí, ha sido anunciado como uno de los ganadores del Premio Nobel de Economía de 2025 (junto con el Prof. Philippe Aghion y el Prof. Peter Howitt). Este impresionante logro da continuidad a la serie de ganadores israelíes y judíos en los campos científicos y proporciona un gran orgullo nacional. Mokyr, quien nació en los Países Bajos pero emigró a Israel en su infancia y creció en Haifa, dio sus primeros pasos académicos en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Su trabajo integral y de gran influencia, que abarca décadas, se centra en la pregunta fundamental: ¿Qué impulsa el crecimiento económico sostenido a lo largo de la historia?
El foco de la investigación de Mokyr es la identificación de las condiciones previas que permiten el avance tecnológico y la innovación, lo que conduce a una mejora en la calidad de vida global. A diferencia de los economistas tradicionales, el Prof. Mokyr enfatizó la importancia de factores culturales, institucionales y el conocimiento abierto como principales motores del crecimiento. Según su argumento, la innovación no es un proceso automático, sino que requiere una sociedad que crea en el progreso, fomente la curiosidad y no bloquee las nuevas ideas. Su enfoque histórico-económico original ha ayudado a remodelar la forma en que entendemos las brechas entre países y las maneras de fomentar la prosperidad económica a largo plazo.
Este logro adquiere un significado adicional en el contexto israelí y judío: Israel es un país pequeño, y la población judía constituye solo alrededor del 0.25% de la población mundial. A pesar de esto, las estadísticas muestran que alrededor del 22% de todos los ganadores del Premio Nobel hasta la fecha son de origen judío, y en el Premio Nobel de Economía su proporción alcanza un sorprendente 40% de los galardonados (cifras actualizadas a 2024). Este éxito, junto con el premio de Mokyr, subraya la importancia de fomentar la excelencia académica, la curiosidad intelectual y una cultura de cuestionamiento de las convenciones, valores profundamente arraigados en las instituciones de educación e investigación israelíes.
A pesar de que reside y enseña en Estados Unidos desde hace unos cincuenta años, el Prof. Mokyr mantiene un vínculo cálido y crítico con Israel, e incluso imparte clases en la Universidad de Tel Aviv. Tras su victoria, no dudó en expresar su profunda preocupación por el futuro del país. Su postura pública señala la conexión inseparable entre el crecimiento económico y la estabilidad institucional y la tolerancia social. Para él, el gran éxito científico se vincula con un mensaje claro: una sociedad abierta que adopta el conocimiento esencial y el progreso es una condición necesaria para el crecimiento, sin concesiones.
La victoria del Prof. Mokyr tiene, por lo tanto, un doble significado para el público israelí: orgullo por un logro científico mundial de uno de sus hijos, junto con un recordatorio agudo sobre los desafíos sociales e institucionales que enfrenta el país. Su investigación demuestra cómo el pensamiento innovador puede cambiar el mundo, pero sus comentarios enfatizan que ni siquiera la innovación tecnológica más brillante puede existir en el vacío. El crecimiento del mañana depende de nuestra capacidad para preservar las condiciones que hicieron posible nuestro éxito hoy, tal como Mokyr investigó y descubrió.
Enlaces de fuentes: Calcalist, Ynet, Dinero y artículos académicos sobre el Prof. Joel Mokyr



